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Afrontando la infertilidad

Afrontando la infertilidad

Julio 12, 2021 | Actualidad

¿Cómo debe actuar una pareja cuando no puede tener hijos? No hay reglas fijas, pero tomar decisiones meditadas, ayuda a encarar los pasos a seguir.

La infertilidad al igual que los accidentes o las enfermedades graves, es algo que “les ocurre a los demás” y solemos pensar que no nos va a ocurrir a nosotros, por ello, el diagnóstico de infertilidad suele suponer un duro golpe a la pareja, quienes necesitarán un tiempo para asimilar la noticia y decidir qué pasos dar a continuación.


Lejos de ser algo anecdótico, los problemas de fertilidad son cada vez más frecuentes, llegando a afectar a 1 de cada 6 parejas. El retraso en la edad reproductiva parece desempeñar un papel muy importante. Actualmente en nuestra sociedad hay un desfase entre la “edad reproductiva biológica” y la “edad reproductiva social”, hasta el punto de que esta última comienza cuando la reproducción biológica está en claro declive (por encima de los 35 años en el caso de la mujer).


Cuando una pareja atraviesa la puerta de una clínica de reproducción asistida, suele llevar más de un año intentando concebir sin éxito, tiempo al que se le suma el que les ha tomado decidir la búsqueda del embarazo, porque “aún no es el momento idóneo”. A este tiempo tendremos que sumar también el que implica la decisión por la reproducción asistida, las pruebas diagnósticas, y los tratamientos.


La decisión de formar una familia constituye un tema demasiado importante como para “no obsesionarse”. Los esfuerzos –infructuosos– por “no obsesionarse” pueden generar aún más ansiedad y culpa al sentir que no se es capaz de erradicar aquello que está dificultando el proceso. Entender como algo natural la preocupación, la tristeza y la ansiedad de este proceso suele tener un efecto mucho más beneficioso y “desculpabilizador”.

En contra de la creencia popular, el estrés no suele ser la causa de la infertilidad, pero sí es una de las consecuencias más frecuentes de la misma, está presente durante todo el proceso de reproducción asistida y, como veremos, puede acabar teniendo un papel demasiado importante si no se controla.

También existe una creencia popular muy extendida acerca del papel del optimismo y el pesimismo durante la reproducción asistida: “Si eres tan pesimista, las cosas no irán bien”, “Tienes que ser más optimista, con esa actitud no vas a ningún lado”. ¿Qué hay de cierto en todo ello? El optimismo o el pesimismo, per se, no tienen influencia directa en este proceso, más allá del estado anímico que generan en quien tiene estas emociones. Enfrentarse al proceso con optimismo probablemente va a provocar sentirse mejor y con menos angustia; hacerlo con pesimismo probablemente derivará en sentirse mucho peor.


Uno de los principales motivos de fracaso en reproducción asistida es el abandono temprano del tratamiento: hasta un 25% de las parejas lo dejan tras un primer ciclo negativo. Lo hacen porque se sienten desbordadas a nivel físico y emocional, y ahí desempeñan un papel muy importante el estrés y el pesimismo. Es por esto que acaba siendo determinante un buen abordaje psicológico durante el proceso para aumentar la probabilidad final de éxito. Ya que el 80% de las parejas logran un embarazo en los tres primeros ciclos de fecundación in vitro, lograr un buen ajuste psicológico que evite el abandono temprano se convierte en una meta crucial.
La infertilidad es un problema de pareja, no de la mujer. Es importante y necesario que sean los dos miembros de la pareja quienes acudan a todas las visitas médicas, pruebas, entrevistas, sesiones de apoyo psicológico… Ahora más que nunca hay que trabajar en equipo.


“La beta es negativa, ¿ahora qué? Es importante asumir que los resultados negativos forman parte del proceso. Cada fracaso duele mucho, es ingenuo esperar lo contrario, pero enfocarlo positivamente será determinante para lograr el objetivo final: de cada experiencia se obtiene información muy valiosa que ayuda a planificar mejor la siguiente intervención y, con ello, maximizar las posibilidades de éxito. Recuerda que, ya de por sí, la reproducción “no asistida” es muy compleja".

Winston Churchill.

¡La beta es positiva!, ¿ahora qué? Muchas parejas se sienten desorientadas al llegar a este punto. Es algo que llevan tanto tiempo esperando que quizá han idealizado lo que deberían sentir. ¿Qué sienten? Habitualmente, miedo. No suele haber fuegos artificiales ni música épica al ver el resultado, hay una mezcla de emociones muy intensas entre las que predominan, obviamente, la alegría, pero el miedo y la ansiedad tienen un papel muy importante. Muchas parejas llegan a este punto después de meses o incluso años en los que apenas han recibido buenas noticias acerca del proceso, están acostumbrados a perder. Y no se creen que, por fin, han alcanzado la meta. Este miedo poco a poco se desvanece y da lugar a otras emociones.

Uno de los factores principales que va a marcar el modo de afrontar el tratamiento será la determinación de la pareja de pasar a la acción tras el diagnóstico de infertilidad. En este punto muchas personas se abruman por la noticia y durante meses o incluso años demoran la toma de una decisión por verse superados. Pero negar la realidad no hace que deje de existir: la búsqueda de consejo e información despejará muchas dudas y les ayudará a tomar una decisión.


Tomado de: elpais.com

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